Parece ser que el origen del nombre de Mona proviene de la “munna”, término árabe que significa “provisión de boca” y constituía el regalo que los moriscos hacían a sus señores.
Originariamente la tradición de la mona se extendía por el Levante español y por tierras de Aragón teniendo en cada rincón sus características.
Aquí en Cataluña la tradición de la Mona viene de esa época, hay documentos del siglo XV que ya la citan. Aunque originariamente era una torta de pan adornada con huevos de gallina, poco a poco fue evolucionando pasando a elaborarse la base de bizcocho y rellenándose de mantequilla, mermelada, merengue…, también la decoración fue evolucionando, de los huevos de gallina se pasó a los de chocolate, las plumas de ave coloreadas se sustituyeron por otras artificiales de suave colores, y poco a poco se fueron incorporando casitas, castillos, iglesias, trenes, coches… todos ellos confeccionados en chocolate y alguna vez también en crocanti,
Actualmente los pasteleros hacen auténticas filigranas en chocolate, los escaparates se llenan de monas de todos tipos y tamaños. Algunas grandiosas representando escenas de la ciudad, o alusiones a algún hecho o personaje famoso tienen como único fin servir de adorno y reclamo en estos días. La que manda es la televisión, los personajes que han adquirido mayor fama entre los niños son los mas solicitados, aunque nunca falta Mickey Mouse, Blancanieves, “las tres bessonas” entre otros.
Es un trabajo laborioso que los pasteleros comienzan a realizar meses atrás. «Dependiendo de la mona», decían en Vilaplana (conocida pastelería de la ciudad), «el trabajo requiere grupos de hasta 14 personas, son kilos de chocolate y formas de los más laboriosas».
Normalmente los padrinos regalan la mona a sus ahijados hasta que estos hacen la Primera Comunión, aunque esto es muy relativo, mi marido por ejemplo sigue regalando una preciosa Mona a su ahijada año tras año y eso que ella ya hizo su Comunión hace muchos, muchos años. Es una bonita manera de reunirnos a la vez que celebramos esta tradición tan arraigada en nuestra tierra.
Iré por partes, primero el bizcocho:
3 yemas de huevo
1 huevo entero
50 gr. de azúcar
Ralladura de limón
80 gr. de harina tamizada
20 gr. de harina de maíz tamizada (Maizena)
30 gr. de almendra en polvo
3 claras de huevo
80 gr. de azúcar
Batir las claras incorporando el azúcar poco a poco, hasta conseguir un merengue.
Aparte batir las yemas y el huevo entero, el azúcar y la ralladura del limón hasta que queden muy esponjosas.
Unir ligeramente las yemas batidas con las claras y seguidamente las harinas, muy suavemente.
Echar la masa en un molde y cocer al horno (sólo de abajo) precalentado a 180º durante 20 minutos. (no abrir la puerta del horno durante la cocción).
Una vez fuera del horno y ya desmoldado dejar enfriar sobre una rejilla. Es mejor hacerlo de un día para otro.
Ahora la crema de mantequilla
200 gr. de azúcar
50 gr. de agua
4 yemas
250 gr. de mantequilla pomada
Licor (opcional)
Hervir el agua con el azúcar durante 3 ó 4 minutos hasta conseguir un almíbar. Agregar este almíbar en forma de hilo sobre las yemas sin dejar de batir con la batidora eléctrica (no Minipimer).
Incorporar un poco de licor al gusto
Acabar añadiendo la mantequilla pomada, sin dejar de batir. Reservar
Y por último el Almibar:
100 gr. de azúcar
100 ml de agua
Unas gotas de zumo de limón
Cocer el agua, el azúcar y las gotas de limón durante 5 minutos. Reservar
Montaje de la Mona, (tal como la he hecho yo)
Necesitaremos también almendra laminada tostada al horno.
Primeramente con un cuchillo grande afilado quitar la parte tostada y la de alrededor del bizcocho, para que el almíbar y las cremas penetren mejor y para que quede más suave.
A continuación cortar el bizcocho en tres discos
Pincelarlos cada uno de ellos con el almíbar, el de más arriba por la parte de abajo.
Cubrir cada disco con la crema de mantequilla, (si no se quiere que todo sea crema d mantequilla uno de los discos se puede recubrir de mermelada de albaricoque). Volver a montar el bizcocho en una sola pieza, cubrir superficie y bordes con crema de mantequilla y cubrirlo con las almendras fileteadas. Espolvorear con azúcar lustre.
Nota: Dos pequeños trucos: Para volver a montar el bizcocho una vez ya se ha dividido en tres discos, antes de separarlos hacer una rayita vertical con el dedo impregnado en harina, en el lateral, así lo volveremos a montar correctamente haciendo coincidir la raya y evitaremos que quede más alto de un lado que de otro y desnivelado.
Otro truco, para echar las almendras laminadas fácilmente, poner un trozo grande de papel de cocina sobre la superficie de trabajo, en el centro situar el pastel ya terminado, echar alrededor las almendras y desde ahí fácilmente lo iremos recubriendo, levantando las puntas del papel para que las almendras vayan cubriendo los laterales.


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Cuando vuelva a hervir se añade la col, las verduras y las patatas.
La pasta se
