domingo, 26 de abril de 2009

CUAJADERA

Voy a estar unos días ausente pues me voy a hacer el Camino de Santiago, bueno o por lo menos a intentarlo, era una ilusión que teníamos pendiente desde hace tiempo y que por fin vamos a hacer realidad.

Pero antes os quiero dejar una receta y es la de la “Cuajadera”. La Cuajadera es un guiso de pescado al horno, hecho con patatas y verduras típico de la provincia de Almería. La primera vez que probé este plato fue en Cabo de Gata.


En algún lugar he leído que “Cabo de Gata es una rara muestra de la Naturaleza en estado puro”, y realmente es así.

Es probablemente uno de los últimos reductos de costa virgen del Mediterráneo. Es la región más árida de toda Europa continental , por lo que cuenta con multitud de especies vegetales endémicas y hasta hace pocos años fue santuario de las últimas focas monje
de Europa.

Discurre a lo largo de la costa configurando un litoral abrupto y acantilado en el que aparecen pequeñas calas que coinciden con la desembocadura de barrancos y cursos fluviales.

Esta tierra, dada su proximidad a las costas argelinas, sufrió durante siglos los ataques de los corsarios berberiscos, por lo que entre los siglos XV al XVIII fueron muchas las fortificaciones
defensivas que se construyeron, de las que aún podemos contemplar algunas a lo largo de su costa.

En 1987 esta zona fue declarada Parque Natural marítimo terrestre y con razón. En España un Parque natural “es aquel espacio natural con características biológicas o paisajísticas especiales que les hacen gozar de especial protección”.
Las numerosas calas de arenas blancas y aguas transparentes de Cabo de Gata,
los fondos marinos que están formados por praderas de Posidonia oceánica,
los arrecifes, los pueblecitos blancos de pescadores, el clima, las especies vegetales como el

palmito, el lentisco, la pita, el acebuche y el azufaifo, hicieron que con justicia se diese este calificativo a esta zona.

Es delicioso en primavera admirar el colorido de sus flores
Ir a bucear, a practicar wind surf o simplemente a pasear por Cabo de Gata constituye un privilegio, comer en cualquiera de los restaurantes que encontramos en los distintos pueblos como La Isleta del Moro, Rodalquilar, San José…,

contemplar una puesta de sol desde el Faro de Cabo de Gata, avistar diferentes aves paseando por las Salinas, es algo que los que vayáis por tierras de Almería no debéis dejar de hacer y os aseguro que no os arrepentiréis.

Y no dejéis de daros una vuelta por sus pueblecitos de interior, vale la pena acercarse a El Pozo de Los Frailes para admirar su vieja noria
o a Fernán Perez para contemplar el molino y el pozo.


En cualquier rincón podemos encontrar un sencillo detalle sobre sus paredes rabiosamente encaladas.

Cabo de Gata es uno de esos lugares del que te vas deseando volver pronto, para disfrutar de su belleza, de su encanto y de su paz.

Y ya, vayamos a la receta de la Cuajadera, he de decir “de esta mi receta”, que no es absolutamente auténtica, pues si bien he respetado los ingredientes, he variado la preparación de alguno de ellos.

Ingredientes:

4 colas de rape
4 trozos de perca
8 gambas
300 gr. de mejillones
300 gr. de almejas
300 gr. de calamar
2 patatas
1 cebolla
2 dientes de ajo
50 ml. de aceite de oliva
1/2 vaso de agua
½ vaso de vino blanco
3 hojas de laurel
Pimentón, pimienta, ½ cayena

1 huevo
Perejil

Elaboración:

Freír la cebolla, escurrirla y pasarla por la batidora.
Freír el pimiento en juliana, escurrir y retirar
Echar estos dos ingredientes en el fondo de una bandeja de horno
Encima colocar las colas de rape y los trozos de perca, entre medio las patatas cortadas en trozos grandes, añadir el aceite y el agua.
Aparte triturar el tomate con el vino y los ajos, verter esta mezcla sobre la fuente, terminar añadiendo el laurel y las especias.


Tapar bien la fuente con papel de aluminio y cocer por espacio de una hora a 250º

Pasado este tiempo añadir las gambas y los mejillones con solo una de sus cáscaras que previamente habremos abierto en una sartén al fuego. Dejar cocer otros diez minutos. Asegurarse de que las patatas estén bien cocidas.
Fuera del fuego espolvorear con el huevo que previamente habremos cocido y cortado pequeñito y el perejil.
Yo lo sirvo con poco caldo, aunque pongo en la mesa una salsera para que cada comensal se pueda poner a su gusto el que quiera.

Nota: En la receta original la cebolla y el pimiento se suelen poner crudos en la fuente, pero dado que en ese caso quedan tipo hervido y en casa no es así como nos gustan, he optado por freírlos como os he indicado.

Fuente: Una adaptación de la receta de Daniel Gonzalez


Y... hasta la vuelta, el martes 28 empezamos el Camino…

lunes, 20 de abril de 2009

PLATO ALPUJARREÑO


He estado un par de semanas perdida por tierras almerienses y granadinas, dividiendo mi tiempo entre Cabo de Gata y La Alpujarra, disfrutando de la quietud, el sol y la luz, esa luz tan especial que ilumina el sur de España.
Hoy, al tiempo que os traigo la receta del “Plato alpujarreño”, os voy a hablar de esta comarca. La Alpujarra, a caballo entre Almería y Granada, entre Sierra Nevada y el Mediterráneo, de la que tanto se ha escrito por la belleza de sus paisajes, sus pueblos blancos arracimados trepando por las montañas, la sencillez de sus gentes, su artesanía y sus costumbres.


Esta región tuvo durante siglos la fama de ser invencible, romanos, árabes, españoles, franceses intentaron conquistarla, pero fueron los musulmanes los únicos que lo lograron, ellos se mantuvieron en La Alpujarra por un largo periodo, desde el siglo VIII hasta el siglo XVI.

Esta comarca fue el último reducto de los moriscos, a quienes se permitió seguir habitando sus tierras hasta mucho después de la Conquista de Granada en 1492. Pero tras la revuelta morisca de Las Alpujarras en 1568 éstos fueron expulsados, no obstante y por mandato real algunos de ellos, dos familias en cada población, permanecieron en la región para instruir a los nuevos habitantes traídos del Norte de España, principalmente de Galicia y Asturias, en el cultivo en terrazas y en la utilización de los sistemas de irrigación a base de acequias. A partir de entonces durante siglos permaneció olvidada, hasta que ya en el siglo XIX viajeros, venidos algunos de ellos de fuera de la Península Ibérica la redescubrieron.

Las tradiciones y costumbres de los alpujarreños se han mantenido hasta hoy, la influencia morisca se puede observar a simple vista, en la agricultura, en el estilo arquitectónico en que



están construidas sus casas, parecen pequeños cubos, de reminiscencia bereber,

en el tejido de sus alfombras, en la alfarería…

En cualquier rincón topamos con una sencillez alegre y encantadora, una simple cortina de tela alpujarreña cubriendo una entrada,

unos "pimientillos" puestos a secar en la fachada encalada de sus balcones,

Chimenea alpujarreña


Tejado cubierto de launa

una chimenea que emerge de los tejados hechos con pesadas losas de piedras dispuestas horizontalmente y cubiertas con una gruesa capa de launa apisonada ( la launa es una especie de arcilla obtenida a base de la descomposición del magnesio gris que cubre los barrancos)

Los simples nombres de alguna de sus calles ya nos da la idea de la quietud de los pueblos








La contemplación de cualquier sencillo rincón alegra la vista del paseante.
Pueblos como Trevélez, el pueblo más alto de España, famoso por el secado de sus jamones serranos, el bonito Pampaneira, situado en el Barranco de Poqueira, que junto a Bubión y Capileira constituyen un Conjunto Histórico Artístico, que ha mantenido su aspecto bereber en la arquitectura de sus casas y calles. Yegen, que aún conserva la casa en la que residió el escritor Gerald Brenan, y a la que actualmente se conoce como la Casa del Inglés o de Don Geraldo....

Si alguno de vosotros tenéis la posibilidad de visitar estas tierras, os recomiendo antes la lectura del libro “Al sur de Granada”, escrito por el mencionado hispanista Gerald Brenan, quién habitó durante siete años en el pueblecito de Yegen hacia 1920, fascinado por la sencilla espontaneidad de sus gentes, su lenguaje y sus costumbres. Otro libros, estos actuales y que aportan datos interesantes sobre la Alpujarra son “Entre limones” y “El loro en el limonero” del inglés Chris Stewart, ex batería del grupo Génesis que tras comprarse un cortijo en La Alpujarra, siguen él y su familia un optimista y divertido proceso de adaptación a la vida en esta comarca.

Pero los que vayáis a visitar estas tierras ir, pensando en que no vais a encontrar obras de arte, ni casas suntuosas, ni elementos arquitectónicos sobresalientes. La Alpujarra es sencillez, es paisaje, es luz, es tradición, sólo eso, tan poco y tanto, eso es La Alpujarra.

Y ahora vamos con la receta del “Plato Alpujarreño”, que con independencia de ser todo un homenaje al colesterol está riquísimo.

Ingredientes:

1 K. de patatas
2 cebollas grandes
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
4 Chorizos
4 morcillas
4 lonchas de jamón serrano
4 huevos
Aceite y sal.

Elaboración:

Pelar las patatas y cortarlas en rodajitas, trocear la cebolla una vez pelada, freír ambos ingredientes a fuego medio con la sartén tapada. Una vez esté listo, más hervido que frito escurrir.
En sartén aparte freír el pimiento y mezclar con lo anterior.
Freír la morcilla y el chorizo, por último freír los huevos y pasar ligeramente el jamón por la sartén.
Emplatar, como se ve en la foto y servir muy caliente.

Nota: De la cocina alpujarreña se dice que es la cocina de las tres eses: Sencilla, sana y sabrosa. Son muchos los platos típicos alpujarreños: Migas alpujarreñas, Papas a lo pobre, Gachas, Puchero…


Fuente: Un restaurante de Trevélez (Alpujarra)

domingo, 5 de abril de 2009

"LA MONA"


Voy a estar unos días ausente, pero no me quiero ir sin antes hablaros de "La Mona"
Es tradición en Cataluña que, al igual que la madrina regala a sus ahijados la palma o palmón el Domingo de Ramos, el padrino regala a los suyos la Mona el Domingo o Lunes de Pascua, día, este último, festivo en Cataluña.

Parece ser que el origen del nombre de Mona proviene de la “munna”, término árabe que significa “provisión de boca” y constituía el regalo que los moriscos hacían a sus señores.

Originariamente la tradición de la mona se extendía por el Levante español y por tierras de Aragón teniendo en cada rincón sus características.

Aquí en Cataluña la tradición de la Mona viene de esa época, hay documentos del siglo XV que ya la citan. Aunque originariamente era una torta de pan adornada con huevos de gallina, poco a poco fue evolucionando pasando a elaborarse la base de bizcocho y rellenándose de mantequilla, mermelada, merengue…, también la decoración fue evolucionando, de los huevos de gallina se pasó a los de chocolate, las plumas de ave coloreadas se sustituyeron por otras artificiales de suave colores, y poco a poco se fueron incorporando casitas, castillos, iglesias, trenes, coches… todos ellos confeccionados en chocolate y alguna vez también en crocanti,
tampoco faltan generalmente algunos pollitos y figuritas que varían cada año según los muñecos representativos de protagonistas de películas, cuentos…que estén de moda.
Es bonito pasearse estos días por las pastelerías, pues aunque la tradición es regalar la Mona, como ya he dicho, el lunes de Pascua, los escaparates exponen desde algunos días antes los motivos de chocolate que luego adornaran las tartas
Mucha gente elige el adorno de la Mona, días antes y la deja encargado, pudiendo también escoger el pastel que puede ser de mantequilla, chocolate, yema o mermelada. Hay desde pequeñas Monas individuales, hasta algunas de considerables dimensiones.
Es curioso ver los días de la Mona a la gente ir de acá para allá llevando las Monas a los ahijados, que ya las esperan con ilusión en las casas.

Actualmente los pasteleros hacen auténticas filigranas en chocolate, los escaparates se llenan de monas de todos tipos y tamaños. Algunas grandiosas representando escenas de la ciudad, o alusiones a algún hecho o personaje famoso tienen como único fin servir de adorno y reclamo en estos días. La que manda es la televisión, los personajes que han adquirido mayor fama entre los niños son los mas solicitados, aunque nunca falta Mickey Mouse, Blancanieves, “las tres bessonas” entre otros.

Es un trabajo laborioso que los pasteleros comienzan a realizar meses atrás. «Dependiendo de la mona», decían en Vilaplana (conocida pastelería de la ciudad), «el trabajo requiere grupos de hasta 14 personas, son kilos de chocolate y formas de los más laboriosas».

Normalmente los padrinos regalan la mona a sus ahijados hasta que estos hacen la Primera Comunión, aunque esto es muy relativo, mi marido por ejemplo sigue regalando una preciosa Mona a su ahijada año tras año y eso que ella ya hizo su Comunión hace muchos, muchos años. Es una bonita manera de reunirnos a la vez que celebramos esta tradición tan arraigada en nuestra tierra.
Este año, y dado que nosotros no íbamos a estar para el Día de la Mona, hemos adelantado la fiesta y hoy nos hemos reunido para no faltar a la costumbre y llevar la Mona a la ahijada de mi marido.
La Mona que ha llevado mi marido a su ahijada
Yo ahora os voy a dar las indicaciones para elaborar la Mona que yo he confeccionado en mi casa, siguiendo la receta y consejos que Mireia Carbó nos dio en la clase “Especial Monas” del Club Caprabo. ¡Gracias Mireia!

Iré por partes, primero el bizcocho:

3 yemas de huevo
1 huevo entero
50 gr. de azúcar
Ralladura de limón
80 gr. de harina tamizada
20 gr. de harina de maíz tamizada (Maizena)
30 gr. de almendra en polvo
3 claras de huevo
80 gr. de azúcar

Batir las claras incorporando el azúcar poco a poco, hasta conseguir un merengue.
Aparte batir las yemas y el huevo entero, el azúcar y la ralladura del limón hasta que queden muy esponjosas.
Unir ligeramente las yemas batidas con las claras y seguidamente las harinas, muy suavemente.
Echar la masa en un molde y cocer al horno (sólo de abajo) precalentado a 180º durante 20 minutos. (no abrir la puerta del horno durante la cocción).
Una vez fuera del horno y ya desmoldado dejar enfriar sobre una rejilla. Es mejor hacerlo de un día para otro.

Ahora la crema de mantequilla

200 gr. de azúcar
50 gr. de agua
4 yemas
250 gr. de mantequilla pomada
Licor (opcional)

Hervir el agua con el azúcar durante 3 ó 4 minutos hasta conseguir un almíbar. Agregar este almíbar en forma de hilo sobre las yemas sin dejar de batir con la batidora eléctrica (no Minipimer).
Incorporar un poco de licor al gusto
Acabar añadiendo la mantequilla pomada, sin dejar de batir. Reservar

Y por último el Almibar:

100 gr. de azúcar
100 ml de agua
Unas gotas de zumo de limón

Cocer el agua, el azúcar y las gotas de limón durante 5 minutos. Reservar

Montaje de la Mona, (tal como la he hecho yo)

Necesitaremos también almendra laminada tostada al horno.

Primeramente con un cuchillo grande afilado quitar la parte tostada y la de alrededor del bizcocho, para que el almíbar y las cremas penetren mejor y para que quede más suave.
A continuación cortar el bizcocho en tres discos
Pincelarlos cada uno de ellos con el almíbar, el de más arriba por la parte de abajo.
Cubrir cada disco con la crema de mantequilla, (si no se quiere que todo sea crema d mantequilla uno de los discos se puede recubrir de mermelada de albaricoque). Volver a montar el bizcocho en una sola pieza, cubrir superficie y bordes con crema de mantequilla y cubrirlo con las almendras fileteadas. Espolvorear con azúcar lustre.
Adornar con huevos o figuras de chocolate, pollitos y plumas. Yo he confeccionado también unas pequeñas rosas de mazapán.

Nota: Dos pequeños trucos: Para volver a montar el bizcocho una vez ya se ha dividido en tres discos, antes de separarlos hacer una rayita vertical con el dedo impregnado en harina, en el lateral, así lo volveremos a montar correctamente haciendo coincidir la raya y evitaremos que quede más alto de un lado que de otro y desnivelado.
Otro truco, para echar las almendras laminadas fácilmente, poner un trozo grande de papel de cocina sobre la superficie de trabajo, en el centro situar el pastel ya terminado, echar alrededor las almendras y desde ahí fácilmente lo iremos recubriendo, levantando las puntas del papel para que las almendras vayan cubriendo los laterales.

Fuente: Del curso de cocina de Mireia Carbó
Agradecimiento: Quiero agradecer a las pastelerías, Mauri, Pallarés, Escrivá y La Palma su amabilidad al haberme permitido fotografiar sus adornos de Mona.

sábado, 28 de marzo de 2009

XATONADA


Si hace poco os hablaba de la Calçotada, que como os dije tiene su origen en la comarca catalana del Alt Camp hoy os hablaré de la Xatonada, deliciosa comida compuesta por el “Xató”, acompañado de tortillas de alubias, alcachofas, butifarra negra… y regada por un buen vino del Penedés.

La Xatonada es una comida tradicional, de las comarcas del Garraf y Penedés, al sur de la provincia de Barcelona.

Una de las teorías sobre el nacimiento del Xato, habla de que cuando en esta zona se iba a catar el vino nuevo, primero se procedía a ”aixetonar la bota”, es decir se ponía un pequeño grifo (aixeta en catalán), para que saliera el vino, este proceso constituía en si toda una fiesta. Las mujeres para obsequiar a los asistentes preparaban una comida festiva con los productos que en esa época (enero a marzo) tenían en su huerta y sus despensas, entre los primeros la escarola, los tomates… y de los segundos frutos del mar salados: bacalao, anchoas, atún… Y parece que de “aixetonar”, viene el nombre de Xato. Aunque no es esta la única teoría pues otros dicen que un comensal de renombre al degustar este plato en una fonda de Sitges exclamó: “Ça c’est un chateau” (esto es un castillo en francés), y que aquel “cható” ha derivado en el actual xató.

En cualquier caso y sea cual sea el origen de la palabra, actualmente se ha convertido en una auténtica fiesta el degustar este plato. Existe incluso la Ruta del Xató que se extiende por diferentes poblaciones de estas comarcas como: Vilafranca, Sitges, Cubelles, Vilanova i la Geltrú…. Más de 90 restaurantes ofrecen esta típica comida. También se organizan Xatonadas populares en las calles de estos pueblos y por supuesto en cada casa por estas fechas se confecciona el Xató, con algunas diferencias en los ingredientes que las componen, pero en las que no puede faltar la escarola, el bacalao, las anchoas y la salsa condimentada con frutos secos, ñoras, ajos, aceite y vinagre.

La Xatonada va muy unida a la celebración del Carnaval y en pueblos como Vilanova y Sitges de tradición carnavalera, es comida habitual en esos días.

Os voy a dar la receta del Xató que yo preparo en mi casa:

Antes de pasar a los ingredientes, hago un inciso para aquellos que no conozcáis la escarola y la aceituna arbequina.

La escarola: Esta planta es de origen mediterráneo o asiático, no se sabe con exactitud, pertenece a la familia de las asteráceas, su sabor tiene un toque amargo parecido al de la endivia, en España se consume la variedad rizada y se cultiva sobre todo en Cataluña, Valencia y Murcia.


La arbequina: La aceituna Arbequina es una de las más pequeñas utilizadas para producir aceite de oliva. Más redondeada que alargada, de maduración temprana, de un color verde/violeta y reluciente, produce un aceite finísimo.Es de destacar que la Arbequina es exquisita, cuando es aliñada, para uso en mesa. Su nombre proviene de la población de Arbeca situada en la comarca catalana de Les Garrigues.


Foto tomada de Internet

Y ahora ya :

Ingredientes:

1 escarola
200 gr. de bacalao remojado y “esquexado” (Desmigajado a tiritas)
150 gr. de atún en aceite
8 filetes de anchoa
2 tomates rojos duros
Aceitunas arbequinas y negras

Salsa:

2 tomates asados ( si son grandes sólo uno)
2 dientes de ajo asados
15 avellanas tostadas
10 almendras tostadas
1 ñora grande ( no confundir con el pimiento choricero)
1 rebanada de pan frito
Aceite de oliva, vinagre y sal

Elaboración:

En un mortero en el que habremos puesto un poco de sal se van machacando por este orden, las almendras y avellanas hasta conseguir un pasta fina, y la pulpa de la ñora.

De la ñora previamente escaldada, habremos sacado la pulpa con ayuda de un cuchillo, desechando las semillas.

A continuación añadiremosel pan frito y seguiremos trabajando, para terminar con los ajos, asados y pelados, los tomates asados sin piel ni semillas, un chorrito de vinagre y el aceite que necesitemos para ligar la salsa, que deberá quedar espesa pero cremosa.

Hecha la salsa se mezcla con la escarola limpia, troceada y escurrida y se deja reposar por espacio al menos de una hora.

A la hora de emplatar colocaremos la escarola en el fondo del recipiente, sobre esta el bacalao “esqueixado”, el atún y , las anchoas bien escurridos, los tomates cortados a dados y las aceitunas, y un poco más de salsa por encima.

Completan la Xatonada , como ya he dicho, tortillas de alubias, de butifarra negra, de alcachofas..., que se colocaran en el centro de la mesa para que cada comensal se pueda servir de sus preferidas. Yo también coloco una salsera con la salsa que ha sobrado, para que quien quiera se pueda añadir más si así lo desea.

Nota: Habréis visto que la salsa del xato (romesco) es similar a la de los calçots. Ambas salsas son muy similares. De hecho, la satvitjada (salsa de calçots) es una variante del romesco, sólo cambian las proporciones de los ingredientes y las texturas. El romesco suele ser más líquido, especialmente cuando acompaña ensaladas.

Fuente: Probar y probar....

sábado, 21 de marzo de 2009

ENSALADA DE BACALAO Y NARANJA


Llevo días sin poder publicar entradas pues tengo la torre de mi ordenador en la clínica, no se por cuantos días, ni si podré recuperar las entradas que tenía preparadas, pero de momento os presento esta fresca ensalada que hemos tomado hoy como primer plato.

Ingredientes:

4 naranjas
400 gr. de bacalao remojado y desalado
1 ó 2 cebolletas.
Aceitunas negras deshuesadas
Aceite de oliva, vinagre, pimienta y sal.

Elaboración:

Pelar bien las naranjas y cortarlas en finas.
Trinchar las cebolletas.
Desmigajar el bacalao

Emplatar:

Colocar primero las rodajas de naranja, encima la cebolleta, el bacalao y las aceitunas negras, aliñar con aceite de oliva, unas gotitas de vinagre y pimienta negra.

Dejar tres o cuatro horas en la nevera.

Nota: Si se quiere que el plato sea más contundente, añadir unas patatas hervidas cortadas en rodajas.

Fuente: Lo descubrí en un restaurante de Almería

lunes, 2 de marzo de 2009

CALÇOTADA

Muchos de vosotros habréis oído hablar de la Calçotada y algunos hasta habréis participado en ella.

Los calçots son una especie de cebolletas cultivadas para ser los protagonistas de esta comida, que más que tal ya se ha convertido en una fiesta. Es habitual ir a degustarla a restaurantes especializados o prepararla en la barbacoa de las casas.

La calçotada es una comida tradicional, que a finales de invierno, principios de primavera se toma en Cataluña. El origen está alrededor de la ciudad de Valls, aunque actualmente está extendida por toda la región.

Esta comida se compone de un primer plato: los calçots, un segundo compuesto de carnes y butifarras a la brasa y un postre, todo ello regado con un buen vino o cava.

Los calçots se asan sobre brasas, preferiblemente de sarmientos, han de quedar quemados por fuera, pero suaves y jugosos por dentro. Se van cociendo en tandas y se guardan envueltos en papel de periódico, durante unos cinco minutos o más, para después llevarse a la mesa, habitualmente utilizando tejas de barro como fuente.

Los calçots se comen con las manos y casi siempre de pié. Los comensales se ponen unos grandes baberos, para no mancharse.
Comer el calçot es toda una técnica, pero no os asustéis, al tercero que probéis ya seréis unos expertos. Con una mano se aguanta el calçot en alto y con la otra se estira la parte quemada, que sale como un guante, para dejarlo limpio y listo para comer.

Se mojan en la salsa preparada a tal fin, se levantan encima de la boca y ¡sin más se comen!.
La salsa, estrella de la calçotada y parecida al Romescu, se coloca en recipientes individuales al lado de cada plato.
Una vez terminados los calçots, los comensales se lavan las manos y se sientan a la mesa para continuar con las carnes, butifarras y postres.

El hacer una calçotada es ya una tradición, que sirve de excusa para hacer comidas familiares, de amigos, compañeros de trabajo, etc...

A los que no conozcáis esta comida y tengáis la ocasión de probarla, os la recomiendo, y no vale aquello de decir: “es que a mi no me gustan las cebollas”, seguro que si probáis los calçots acompañados de una buena salsa y asistís a una de estas Fiestas, repetiréis.

Y ahora el secreto. Y es que “el secreto está en la salsa”


Salsa de calçots:

Ingredientes para 6 personas:

6 ñoras
200 gr. De almendras tostadas
50 gr, de avellanas tostadas
1 cabeza de ajos (asados al horno)
2 tomates maduros (al horno)
aceite, vinagre y sal

Elaboración

Pelar y triturar las almendras y las avellanas
Asar los tomates y los ajos al horno, unos 15 minutos
Hervir las ñoras, previamente pinchadas, durante unos cinco o diez minutos, dejarlas un rato en el agua para pelarlas mejor, rascar con la punta de un cuchillo, y sacar la carne.
Pelar los tomates y los ajos.
Poner todo en el vaso del minipimer, o en la batidora, añadirle medio vaso de vinagre , unos 200 ml. de aceite, y un poco de sal. Batir e ir añadiendo aceite hasta que quede
una salsa consistente y ligada, si se corta se le puede añadir un poco de agua templada y se liga sin dificultad. Probad de sal y si está sosa añadirle un poco más de vinagre y sal.

Tiene que quedar consistente para que al mojar el calçot se hunda en la salsa y al sacarlo se pegue a él.

Las medidas son aproximadas.

Nota: Cada pueblo, cada restaurante , cada familia tiene su distinta receta para elaborar la salsa de calçots, aunque además de la sal , el aceite de oliva y el vinagre, ingredientes necesarios son las almendras,la ñora, los ajos y en menor medida las avellanas.

Fuente: Esta receta es de mi amiga María Rosa quien, todo hay que decirlo, es la artífice de esta magnífica Calçotada con la que nos obsequia cada año. Como siempre estaba bueníiiiiisima.

martes, 24 de febrero de 2009

SARDINAS EN ESCABECHE

Hacía mucho tiempo que no preparaba escabeche, pero el otro día uno de mis hijos me lo recordó y aproveche mi visita al mercado para hacerme con un kilo de preciosas sardinas.

No se si os pasa, a temporadas me da por preparar un plato y lo repito frecuentemente durante meses y luego no se por que cae en el olvido y me paso siglos sin hacerlo. Lo malo es que en ocasiones, y debido a que no lo apunto, olvido alguno de los ingredientes y al probarlo, en casa dicen aquello de: “antes no sabía así” o “lo hacías mucho más bueno”, supongo imaginaréis la gracia que me hace, después de pasarme largo rato en la cocina. Aunque alguna vez añado sin pensarlo un nuevo ingrediente que hace el plato más atractivo.

Bueno esto no es lo que me ha pasado con el escabeche, pues al ser una receta familiar, la tenía apuntada y la he hecho tal cual sin añadir ni omitir nada. Ahí va:

Ingredientes:

1 Kilo de sardinas
4 hojas de laurel
5 ó 6 ajos sin pelar
Tomillo, romero, ajedrea.
Unas bayas de pimienta negra
Pimentón dulce
1 tazón de aceite
1 tazón de vinagre
1 tazón de agua
Sal



Elaboración:

Limpiar las sardinas y sacarles la cabeza.
En una sartén dorar los ajos, después retirarlos.
En el mismo aceite freír las sardinas previamente enharinadas y con sal, y retirarlas.
Fuera del fuego, en el mismo aceite todavía caliente, echar las hojas de laurel, las hierbas aromáticas, las bayas, y cuando baje un poco la temperatura del aceite, añadir el pimentón.
Mezclar agua y vinagre y cuando la temperatura lo permita añadirlo progresivamente a la sartén, con mucho cuidado para que no salte el aceite.
Colocar las sardinas en una fuente y verter por encima el contenido de la sartén y los ajos, de forma que se vayan empapando en este preparado.

A las 24 horas ya se pueden comer, pero son más sabrosas si esperamos 48 horas.

Nota: Este escabeche admite muchas variaciones en cuanto a las hierbas aromáticas y el tipo de vinagre que se utiliza. En lugar de sardinas a veces escabecho caballa, mejillones, atún o incluso pechugas de pavo a dados.

Fuente: Familiar

domingo, 15 de febrero de 2009

MIGAS

Hacía tiempo que quería hacer migas y hoy por fin me he decidido. Este plato en mi casa se acostumbraba hacer tres o cuatro veces al año y cuando se cocinaba se solía invitar a algunos amigos amantes de “las migas” que no tenían la posibilidad de tomarlas, ya que en Barcelona, salvo en algún restaurante especializado, no es habitual.

En mi familia se servían con uvas, aunque siempre se añadía una fuente con pepino cortado en barritas, pues algunos comensales entre los que me cuento, las preferíamos con este acompañamiento.

Soy una amante de la cocina tradicional y siempre intento rescatar recetas de antes, aunque a veces los ingredientes son difíciles de conseguir, por ejemplo para esta receta, he tenido problemas para conseguir el pan y me he tenido que arreglar con un pan de pagés , que he dejado secar cuatro días; no es lo mismo, pero al fin el resultado ha sido bueno, aunque como podéis ver el pan queda de un grosor superior al de las tradicionales migas.

Hace unos meses, al pasar por Trujillo, me hice con una gran bolsa de pan cortado a punto para cocinar, y también he leído en muchas recetas que se utilizan unas comercializadas por “El Pastorcico”, pero aquí en Barcelona tampoco he dado con ellas.

Como he dicho el resultado ha sido igualmente bueno, aunque eso si mucho más laborioso y con una terminación diferente, no obstante si alguno de los que me leeis desde Barcelona sabe donde conseguir el pan preparado para migas y me lo decís, os lo agradeceré.

Ingredientes:

1 pan de kilo
Pimientos verdes
Chorizo
Panceta cruda
Ajos
Aceite y sal
Uvas y pepino

Elaboración: Cortar el pan en pequeñísimos trozos, colocar en un gran bol, y sobre ellos echar agua como si espolvoreásemos, remover bien para que la humedad llegue a todo el pan por igual, tapar con un trapo y mantener unas horas, yo lo dejo de un día para otro.

Al día siguiente: En una cazuela de barro freír unos ajos, una vez dorados retirarlos, en el mismo aceite freír unos pimientos verdes cortados en cuadraditos, una vez hechos retirar. Hacer la misma operación con el chorizo y la panceta cortados en dados.

En la cazuela, en el mismo aceite en el que hemos frito todo lo anterior cocinaremos las migas. Antes comprobaremos el punto de humedad, no deben estar chorreando, ni secas, han de estar simplemente húmedas, si faltara agua, les echaremos por encima unas gotas, removiendo bien.

Una vez las migas en la cazuela, revolveremos e iremos cortando con el borde de la arpeta los trocitos de pan que hubieran quedado demasiado grandes. Hemos de mantener el fuego medio y no dejarlas de la mano para que no se nos peguen, al cabo de aproximadamente quince minutos las migas quedarán sueltas, es el momento de añadirles el pimiento, chorizo y panceta. Dos o tres minutos más y ya están listas para servir.


Se presentarán acompañadas de uvas y pepino.

Nota: En lugar de chorizo y panceta hay quien las hace con longaniza, jamón…

Fuente: Familiar

miércoles, 4 de febrero de 2009

ENSALADA ROJO PASIÓN


En la revista “Cusine Actuelle”, han dedicado varias recetas a la Fiesta de San Valentín, entre todas, me llamó la atención una ensalada a la que denominaban Ensalada rojo pasión y de ella saqué la idea para esta sencilla y fresca ensalada, que tiene como único distintivo el escoger ingredientes de color rojo y decorar con algunos corazones de remolacha, que cortaremos con un cortapastas.

Ingredientes:

Lechuga hoja de roble
Endivias rojas
Rábanos
Cebolla roja
Champiñones
Cebollino
Cerezas
Lechuga normal para contrastar
Aceite, limón, sal, pimienta.

Elaboración:

Limpiar y cortar todos los ingredientes, los champiñones cortados en láminas que mantendremos sumergidos en zumo de limón, los rábanos en finas láminas y el resto en la forma que más os guste para hacer la presentación.

Colocaremos todos los ingredientes en el recipiente que vayamos a presentar a la mesa, y adornaremos con uno o varios corazones de remolacha.

Nota: Se puede acompañar de una simple vinagreta, de una salsa de mostaza, o de cualquiera de las salsas que tengáis por costumbre presentar con la ensalada.

Fuente: Título, e idea de la presentación: “Cuisine Actuelle”