
Llevamos bastantes días comiendo ensaladas, verduras y pescados y carnes a la plancha, ninguna receta digna de fotografiar y menos aún de publicar, y es que supongo que como todo el mundo hemos quedado empachados tras las copiosas comidas de las pasadas fiestas y sobre todo de dulces y turrones.
Pero ayer me apeteció hacer un plato a base de bacalao, suave, nutritivo y muy fresco.
El éxito de esta receta está únicamente en la calidad de sus ingredientes. Ya sé, ya sé que estaréis pensando que como en todas las recetas, pero no, este plato por el hecho de ser tan simple precisa de unos buenos elementos, es básico contar con un bacalao salado y remojado al punto de sal, unas alubias buenas y un pimiento escalibado si es a fuego de leña mejor, tomates consistentes y rojos y aceitunas fuertes.
Y dicho esto vamos ya con la receta:
Ingredientes:
500 gr. de bacalao salado
Un bote de alubias de buena calidad, de unos 400 gr.
Pimientos asados preferentemente al fuego de leña
Aceitunas (Arbequinas u otras de vuestra preferencia)
3 Tomates grandes y fuertes.
Aceite, vinagre, sal, menta, albahaca y unas gotas de Vinagre balsámico de Módena
Elaboración:
Poner el bacalao a remojo en abundante agua por lo menos doce horas, cambiando por tres veces el agua. Ha de quedar al punto de sal.
Una vez esté el bacalao listo para comer, hacer una vinagreta con aceite, vinagre, sal, menta y albahaca picadas, y las gotitas de Módena, mezclar bien y guardar en la nevera.
Cortar el tomate preferentemente con una mandolina y colocarlo en una fuente redonda formando una corona, en el centro colocar las alubias lavadas y escurridas. A continuación el bacalao, una vez comprobado el punto de sal, sobre éste los pimientos cortados a lo largo, y las aceitunas.
Echar sobre todos los ingredientes la mitad de la vinagreta y llevar a la nevera. En el momento de servir echaremos el resto de la vinagreta que también habremos mantenido al fresco. El plato está a punto para llevar a la mesa.
Nota:Referente al bacalao, (esto va dirigido a mis amigos lectores del otro lado del Océano). Lo podemos comprar fresco (como la merluza, el rape...) o seco y salado. Es con este último con el que hacemos la receta.
Fuente: Familiar