
Una de mis setas preferidas es la seta calabaza, cep en catalán, porcini en italiano, en definitiva el boletus edulis. Para los que no conocéis este hongo os diré que tiene forma parecida a un tapón de cava, aunque mucho más grande, el sombrero es de un color marrón oscuro y su carne casi blanca es compacta y firme.
La forma de recoger esta seta es cortando el tronco por su base con una navaja, nunca arrancarla pues dañaríamos el micelio. Es recomendable introducir la navaja en la tierra para llevarnos la seta completa, pues si dejásemos un poco de base, la carne de esta se podriría y dañaría al micelio
En La Cerdaña, recolectamos el cep desde primeros de agosto hasta que empieza el frío, siempre que haya llovido previamente.

Es delicioso salir a caminar por el bosque por la mañana temprano, generalmente no te encuentras a nadie, el bosque está en silencio sólo se oye el canto de los pájaros, la hierba está húmeda por el rocio de la noche y del suelo llega un perfume a musgo a hongo a...., bueno es una verdadera maravilla. Si encuentras ceps es fiesta mayor, pero si no no tiene importancia, por la zona que nosotros vamos se pueden recoger mirtilos para hacer mermeladas, fresitas para el postre..., o si no simplemente paseando, subiendo y bajando, agachándote..., se hace ejercicio y es una buena manera de empezar el día.
Este año hemos cogido muy pocos ceps . Comimos unos, congelamos otros y secamos un puñado, es con este puñado con el que voy a preparar la receta de hoy.
Si vais a buscar esta seta, os diré que se encuentra en zona de pinares, alcornocales o castaños, en alturas entre 1500 y 2000 metros, conviene limpiarlos al cogerlos (nunca con agua) y colocarlos en cestas de mimbre (nunca en bolsas de plástico).

Si las queréis secar, una vez limpias cortarlas en láminas no muy finas y dejarlas sobre alguna superficie que no mantenga la humedad, en un lugar bien ventilado pero al que no llegue el sol, otra forma de secarlas es ensartarlas con ayuda de una aguja lanera en un cordón que mantendremos igualmente en un lugar con buena ventilación.
Para los que no dispongáis de esta seta recolectada por vosotros la podéis comprar seca en supermercados
400 gr. de merluza
150 gr. de gamba pelada
Hojas de col
Una cebolla
3 cucharadas de harina de trigo
100 gr. aprox. de ceps (seta calabaza)
Leche
Sal
Elaboración:

Lo primero es preparar la harina de ceps, triturando 100 gr. de esta seta seca, hasta que quede una harina muy fina. Reservar
Poner a hervir en una ollita con agua una cebolla cortada a trozos. Cuando la cebolla esté prácticamente cocida, retirarla, y en esta agua cocer la merluza y las gambas unos minutos , escurrir reservando el caldo. Desmenuzar no muy pequeña la merluza, cuidando de que no quede ninguna espina y cortar las gambitas en dos o tres trozos dependiendo del tamaño. Reservar también.
Hacer una bechamel con la harina de trigo, la harina de ceps, leche y caldo ( el que habíamos reservado de hervir el pescado), añadir la cebolla, pasarlo por la batidora, dejar que se cuezan las harinas. Cuando la bechamel está a punto aún espesa, incorporar tres o cuatro cucharadas a la merluza y gambas.

Hervir dos o tres minutos las hojas de col, a las que habremos quitado la parte más gruesa del nervio. Escurrir. Cuando ya no quemen extenderlas de una en una y colocar encima un par de cucharadas de la masa del pescado, envolver como si fuera un paquetito y colocar en una fuente de horno, hacer lo mismo con las demás hojas de col, cuando estén todos los rollitos dispuestos echarles por encima la bechamel que previamente habremos aclarado un poco con el caldo de pescado, (una consistencia como la de la bechamel con la que cubrimos los canalones.

Mantener en el horno hasta que los rollitos se empiecen a dorar. Nuestro plato estará a punto para servir a la mesa.
Nota: Es mejor no añadir queso pues enmascararía el aroma y sabor de la seta
Fuente: Familiar
























